Andrea Martín Sánchez

Gracias, Clara

Hoy hace 130 años que nació una de las personas más importantes en la historia de la democracia en España. Clara Campoamor creció en el centro de Madrid, en el barrio de Malasaña. La muerte temprana de sus padres hizo que no pudiera continuar con sus estudios y tuvo que comenzar a trabajar. Pero a los treinta y dos años los retomó y estudió la carrera de Derecho. Llegó a abrir su propio bufete en una época complicada en España, la dictadura de Primo de Rivera.

Su vida cambió por completo cuando se proclamó la Segunda República. Consiguió un escaño en el Parlamento en las filas del Partido Radical. Fue parte de la redacción de la Constitución de 1931. Su defensa del sufragio femenino fue lo que le ha hecho ser tan reconocida, aunque ni si quiera sus propios compañeros de partido le apoyaron en su momento. El debate sobre este tema se planteó el 1 de octubre de ese mismo año. Victoria Kent era la única mujer en él frente a 470 hombres, pero acabó por no apoyar el voto femenino también. No porque no considerara que lo merecieran, sino porque creyó que no era el momento, que las mujeres no estarían preparadas y votarían lo que quisieran sus maridos.

Pero Clara Campoamor no se rindió. Desde la tribuna del parlamento iba rebatiendo los argumentos machistas que daban todos los diputados allí presentes. “No podéis construir una república democrática sin la mitad de la ciudadanía”. Y lo consiguió. Consiguió que las mujeres pudieran votar en las elecciones de 1933. Gracias a ella hoy las mujeres tienen el derecho al voto, que tantos años costó conseguir. No fue una victoria individual, fue una victoria de todas las mujeres.

Andrea Martín Sánchez

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